El catálogo está hecho para que con los números se pueda actuar. El volumen se da para el grupo en el que la especie vive a gusto, no para un solo pez; la temperatura y el pH son valores de mantenimiento, no los extremos que un pez sobrevive.
Donde no había certeza, la ficha lleva una advertencia en lugar de un número promediado. Es mejor no decir nada que decir algo que le cueste la vida a un pez.
Las secciones se enlazan entre sí: desde la ficha de un pez se pasa a sus compañeros, a las plantas que no tocará y al artículo sobre cómo alimentarlo. En eso consiste un manual: no en una lista de especies, sino en respuestas a las preguntas según van surgiendo.
