Los adultos alcanzan de 60 a 90 cm de longitud. El cuerpo es alargado, la cabeza maciza y la boca amplia, provista de numerosos dientes afilados. Una larga aleta dorsal se extiende desde la mitad del cuerpo hasta la cola redondeada. La coloración suele ser gris parduzca, con un característico dibujo oscuro. Los machos son por lo general más pequeños que las hembras y, de jóvenes, se distinguen por una mancha negra en la parte superior del pedúnculo caudal. La amia es un pez capaz de respirar aire: puede absorber oxígeno no solo del agua, sino directamente de la atmósfera. Gracias a ello, Amia calva sobrevive cierto tiempo fuera del medio acuático. Durante la sequía, cuando las masas de agua se secan por completo, el pez se entierra en el sustrato y entra en un estado de letargo.