Para un grupo de 5 a 6 peces, un acuario de 60 litros o más será óptimo. En la decoración, se deben prever refugios de plantas vivas o artificiales, así como dejar áreas abiertas de agua para la natación libre. Al elegir plantas, se recomienda dar preferencia a las especies que pueden crecer bien en un ambiente alcalino. La Limia cubana se siente cómoda tanto en agua dulce como salobre, siendo esta última considerada más preferible. La adición de sal mejora notablemente la condición de los peces, contribuyendo a una coloración más brillante y una mayor esperanza de vida. La concentración de sal recomendada es de 7 a 10 gramos por cada 5 litros de agua. Las principales dificultades en el mantenimiento radican en mantener una salinidad estable y altos parámetros hidroquímicos. Dado que con el tiempo el agua del acuario se ablanda gradualmente, para evitar una disminución crítica de los valores de pH y dGH, es necesario un cambio semanal del 30-40% del volumen de agua por agua fresca. Este procedimiento es conveniente combinarlo con la limpieza del sustrato de residuos orgánicos con un sifón. Se permite el uso de filtros químicos con materiales que aumentan la dureza del agua.