Para mantener 2-3 siluros, un acuario de al menos 200 litros es óptimo. Su diseño debe asemejarse lo más posible al entorno natural: el lecho de un río de montaña. Los elementos principales de la decoración serán piedras grandes (cantos rodados), guijarros y arena, así como troncos. La presencia de plantas acuáticas vivas no es obligatoria; se pueden utilizar especies que puedan crecer en la superficie de las piedras y los troncos. Para un mantenimiento exitoso a largo plazo, es fundamental un flujo constante de agua limpia y rica en oxígeno, cuya temperatura no debe superar los 22°C. También es importante asegurar una corriente interna. Un filtro potente con función de aireación ayudará a crear estas condiciones. El cuidado del acuario incluye procedimientos estándar: cambio semanal de una parte del agua, eliminación de desechos orgánicos y revisión regular del equipo. La dieta de los siluros debe basarse en alimentos vivos o congelados. A veces se les puede acostumbrar a alimentos secos, pero es mejor consultar este punto con el proveedor de peces.