Gracias a su extensa área de distribución natural, que abarca numerosos biotopos, desde pequeños ríos de montaña hasta pantanos, el barbo africano demuestra una excelente adaptabilidad a las fluctuaciones significativas de los parámetros hidroquímicos del agua. Esta característica simplifica considerablemente las tareas de preparación del agua en el acuario. El pez tampoco es exigente con el estilo de decoración, pero si se mantiene con especies más grandes, se recomienda proporcionar refugios hechos de troncos y densos matorrales de plantas. Dado que al barbo le gusta escarbar en el sustrato, es aconsejable disponer un sustrato blando. Por lo demás, la elección de las decoraciones queda a discreción del acuarista, según sus preferencias y posibilidades. El mantenimiento del barbo no es complicado e incluye los cuidados estándar: cambio parcial semanal de agua por agua fresca, limpieza de residuos orgánicos y mantenimiento preventivo del equipo del acuario.