Al elegir un arowana es importante valorar su estado físico y su comportamiento. Un pez sano debe nadar en horizontal, con movimientos suaves y elegantes, sin esfuerzo aparente. Evite los ejemplares que permanecen en el fondo, nadan con la cabeza hacia abajo o hacia arriba, presentan deformidades en la columna o signos de problemas en la vejiga natatoria. El cuerpo debe ser proporcionado, sin heridas, úlceras ni daños en las escamas, y las aletas deben estar íntegras y desplegadas. Preste atención a la reacción del pez ante los estímulos externos: un ejemplar sano se muestra cauto, pero no debe ser excesivamente tímido ni apático. Conviene preguntar al vendedor qué come el pez, ya que los ejemplares jóvenes pueden ser exigentes. El rechazo del alimento en los primeros días tras la compra suele ser consecuencia del estrés del transporte y del cambio de condiciones, pero en un entorno conocido el pez debe mostrar interés por la comida. Compre únicamente ejemplares que demuestren actividad y no presenten signos de delgadez extrema.