Es fundamental mantener una composición y pureza del agua óptimas; estos peces toleran mal el agua dura. En aguas muy duras pueden formarse depósitos salinos de calcio en los riñones, lo que causa la muerte rápidamente. Para que la calidad se mantenga estable, se deben hacer cambios parciales de agua (25–50% del volumen) cada dos semanas y proporcionar una buena filtración. También son útiles un aireador, calentador e iluminación. Una luz tenue realza mucho el color. Lo ideal es combinar zonas abiertas con plantas densas. Arena de río como sustrato, junto con maderas, raíces entrelazadas y escondites, crea un ambiente natural. Las hojas secas ayudan a imitar las condiciones naturales y colorean el agua; se deben cambiar cada dos semanas.