Para un grupo de 5–8 ejemplares se recomienda un volumen mínimo de 600 litros. Aunque el decorado queda a criterio del acuarista, es deseable recrear el hábitat natural: iluminación tenue, abundancia de raíces, piedras grandes y fragmentos rocosos. El sustrato merece especial atención: debido a su forma de alimentarse, estos cíclidos requieren exclusivamente sustrato arenoso. El geófago Neambi es muy sensible al deterioro de la calidad del agua, así como a fluctuaciones en los parámetros químicos y la temperatura, por lo que no debe introducirse en un acuario biológicamente inestable. La estabilidad se logra con un filtrado eficaz y mantenimiento regular: cambios parciales semanales de agua, eliminación oportuna de residuos orgánicos y control riguroso de amoníaco, nitritos y nitratos.