Al comprar, elija ejemplares activos que muestren interés por el alimento y sin daños visibles en la piel. Dado que es una especie sin escamas, verifique cuidadosamente la ausencia de úlceras, puntos blancos, hematomas o daño en los barbillones, que pueden indicar infecciones bacterianas o mala calidad del agua. Evite especímenes con signos de debilidad, vientre hundido o coordinación anormal. En la tienda debe verse saludable, con ojos limpios y coloración natural. Por ser un depredador nocturno, durante el día los ejemplares sanos suelen preferir esconderse, pero deben reaccionar ante alimento o perturbaciones. Es crítico preguntar exactamente qué come el pez en la tienda, pues acostumbrarlo a alimentos artificiales puede ser difícil. También revise los acuarios vecinos en el sistema de filtración por presencia de peces enfermos, ya que su sensibilidad a la calidad del agua lo hace susceptible a infecciones generales.