Otocinclus affinis no presenta requisitos especiales de mantenimiento si se le proporciona suficiente alimento vegetal. Para un pequeño grupo de estos peces, el volumen óptimo del acuario comienza a partir de los 40 litros. En la decoración, se debe prever una abundancia de plantas, incluidas las de hojas anchas, que se convertirán en un lugar de descanso prolongado para los bagres. Los troncos naturales también son muy recomendables, como se mencionó anteriormente, ya que sirven como base para el crecimiento de algas. Para recrear condiciones cercanas al hábitat natural, se pueden añadir hojas de roble o de almendro indio al acuario. Al descomponerse gradualmente, liberan taninos que dan al agua un característico tono de té. Se cree que estas sustancias tienen un efecto beneficioso sobre la salud de los peces, suprimiendo el desarrollo de bacterias y organismos patógenos. Cabe señalar que los acuarios con abundante vegetación requieren regímenes de iluminación especiales. En tales casos, es aconsejable consultar a especialistas. El cuidado se puede simplificar eligiendo musgos y helechos poco exigentes, que a menudo tienen un aspecto igual de impresionante, pero no requieren un cuidado tan meticuloso. El mantenimiento de la estabilidad de los parámetros del agua es clave para el equilibrio del sistema biológico del acuario. La filtración también juega un papel importante. En recipientes pequeños con pocos habitantes, son adecuados los filtros de aire simples con esponja. En otros casos, puede ser necesario el uso de filtros externos. No se recomiendan los filtros internos que crean una fuerte corriente. Los procedimientos de cuidado obligatorios incluyen el cambio semanal de una parte del agua (15-20% del volumen total) por agua fresca y la eliminación regular de los residuos orgánicos.