Para una pareja de peces, se considera óptimo un acuario de al menos 50 litros. A diferencia de algunas especies emparentadas, el mantenimiento de los cupanus es bastante sencillo. El pez no presenta altas exigencias en cuanto a la decoración (a veces ni siquiera se usa sustrato) y la composición hidroquímica del agua, adaptándose con éxito a un amplio rango de valores de pH y dGH. Si se planea la reproducción, es aconsejable prever varios refugios donde los peces puedan establecer la puesta. Para ello son adecuadas las raíces naturales, densas matas de plantas, así como diversos elementos decorativos. Si la estética no es una prioridad, se pueden utilizar macetas de cerámica comunes volcadas de lado o trozos de tubos de PVC. Una adición útil serán las hojas de algunos árboles, colocadas en el sustrato. Además de sus funciones decorativas, influyen en la composición química del agua, liberando taninos al descomponerse. Procesos similares ocurren naturalmente en la naturaleza, cuando los cuerpos de agua se enriquecen con hojas caídas, ramas y otros materiales vegetales. Una condición importante para un mantenimiento exitoso es mantener condiciones acuáticas estables. Para ello, el acuario se equipa con todo lo necesario, principalmente un sistema de filtración, y se realizan mantenimientos regulares: un cambio semanal del 10-15% del volumen de agua por agua fresca y la eliminación de residuos orgánicos, como restos de comida y excrementos.