La organización de la cría de estos peces en un acuario doméstico no presenta grandes dificultades. Su capacidad para reproducirse se mantiene durante todo el año. Para una puesta exitosa, es importante prever la presencia de matorrales de plantas de hoja pequeña o de crecimiento bajo, así como musgos; como alternativa, también servirán sus variantes artificiales. El período de apareamiento dura hasta dos semanas, y durante este tiempo la hembra deposita porciones de huevos diariamente. Los huevos se adhieren a la superficie de las plantas mediante finos hilos adhesivos. Es de destacar que un macho puede fertilizar varias puestas de diferentes hembras. Dado que estos peces carecen de instintos parentales, los adultos a menudo se comen a su propia descendencia. Para salvar a los alevines, los huevos deben retirarse a tiempo del acuario principal y trasladarse con cuidado a un tanque separado, donde los parámetros del agua sean idénticos. Para asegurar las condiciones necesarias en el nuevo acuario, bastará con un calentador y un simple filtro de aire con esponja. La aparición de los alevines ocurre entre 5 y 10 días, y este período depende de la temperatura del agua. En la etapa inicial de su vida, necesitarán microalimentos, por ejemplo, infusorios; posteriormente se puede pasar a alimentos en polvo especializados o nauplios de artemia.