Por su bajo nivel de actividad, un solo individuo necesita un acuario de al menos 50 litros; para un grupo hará falta un volumen mayor. El decorado puede elegirse según las preferencias personales o las necesidades de otros peces, pero es imprescindible proporcionar abundantes refugios: troncos, apilamientos de piedra que formen cuevas y grutas, plantas densas, o tubos de PVC. Para un mantenimiento exitoso a largo plazo conviene ofrecer agua blanda y ligeramente ácida, aunque este pez se adapta también a pH y dH más altos. No tolera bien la corriente; es mejor usar filtración suave que genere poco movimiento del agua. El mantenimiento es estándar: cambios parciales de agua cada semana, eliminación regular de materia orgánica, revisión periódica del equipo y limpieza del cristal y la decoración.