Al elegir un ejemplar sano, preste atención a la integridad de las aletas y a la ausencia de daños en el cuerpo, ya que, debido a la falta de escamas, estos peces son extremadamente susceptibles a las infecciones. Asegúrese de que la cola presente las características marcas blancas y de que el cuerpo no tenga una capa blanca o manchas sospechosas. Un ejemplar sano debe estar bien alimentado, sin el vientre hundido, y mostrar actividad, incluso si se esconde en un refugio. Dado que estos peces a menudo se venden jóvenes, pregunte al vendedor si el ejemplar está acostumbrado a alimentos congelados o secos, ya que los ejemplares salvajes pueden rechazarlos en favor de alimentos vivos. Pida al empleado de la tienda que alimente al pez en su presencia para confirmar su apetito. Evite comprar ejemplares que parezcan demacrados, letárgicos o que realicen movimientos erráticos constantemente, lo que puede indicar estrés o problemas de adaptación a las condiciones del acuario.