Para una pareja de estos peces, el volumen ideal del acuario comienza en 40-50 litros. Teniendo en cuenta las peculiaridades de su comportamiento (que se mencionarán más adelante), si se mantienen dos o más machos, cada uno de ellos requiere un área de fondo de al menos 30 cm x 30 cm. Para simplificar los cálculos, se puede tomar como referencia la siguiente proporción: para un macho, 40 litros; para dos machos, añadir otros 40 litros a ese volumen, y así sucesivamente. La decoración del acuario incluye un sustrato de arena suave, aunque la grava fina también es aceptable. Es deseable colocar troncos que imiten raíces y ramas de árboles, así como plantas de sombra, musgos acuáticos o helechos. Estos elementos decorativos servirán como excelentes escondites. Una técnica importante para recrear las condiciones naturales es añadir al acuario hojas secas de ciertos árboles. Al descomponerse, enriquecen el agua con taninos, lo cual es una parte integral del hábitat natural de la tetra morfo negra, y también le dan al agua un característico tono marrón. En lugar de hojas, se pueden usar esencias especializadas: solo unas pocas gotas de estos productos pueden reemplazar un puñado entero de hojas. Los peces muestran sensibilidad tanto a la calidad como a la composición hidroquímica del agua. Las condiciones óptimas para ellos se crean en agua muy ácida y blanda. Para mantener estos bajos valores de pH y dGH, es necesario instalar un filtro provisto de un material filtrante capaz de acidificar el agua, así como un sistema de ósmosis inversa para ablandarla. El mantenimiento regular del acuario juega un papel clave, ya que permite evitar la acumulación de desechos orgánicos que pueden provocar fluctuaciones bruscas en las concentraciones de productos del ciclo del nitrógeno, como amoníaco, nitritos y nitratos.