Este pez tiene una estrategia reproductiva inusual. En la época de desove, los machos cortejan activamente a las hembras, ocupando un pequeño territorio en la superficie y rechazando competidores. Si la hembra acepta, la pareja se une brevemente para desovar. Lo extraordinario viene después: depositan los huevos en la superficie de una hoja que sobresale del agua. El macho y la hembra, pegados uno al otro, saltan fuera del agua y se adhieren por unos segundos a la hoja, dejando algunos huevos en ella. Con varios de estos «saltos», la puesta puede llegar a decenas de huevos. Tras el desove, la hembra se va y el macho cuida la puesta. Golpea el agua con la cola para rociar los huevos y evitar que se sequen.